jueves, 14 de octubre de 2010

Capítulo 8 " Terror "




Jacob, no tardaría demasiado en llegar. Decidí que lo más prudente y seguro para ambos, era el que yo no estuviese en la casa mientras él reconocía el olor del intruso. Es cierto que los dos estábamos dispuestos a renunciar a nuestras rivalidades centrando todos nuestros esfuerzos en la protección y seguridad de Bella, pero no había razón para forzar las cosas. Yo, me sentía perfectamente capaz de controlar mi naturaleza de vampiro, pero no estaba del todo seguro con respecto al licántropo y no pensaba experimentar en frente de ella.

Bella apretó los labios y puso cara de pocos amigos cuando le conté mi decisión.

—No es que sienta ningún tipo de antagonismo hacia él, Bella, que de este modo resulta más sencillo para los dos — le expliqué—. Yo permaneceré cerca y tú estarás a salvo.

—No es eso lo que me preocupa. — Me aclaró cruzando los brazos sobre su pecho y frunciendo el ceño.

En aquel momento se me ocurrió una idea. Sé que era una niñería, algo absolutamente irracional, pero prefería tomarme el momento con un poco de humor, y si de paso mi travesura lograba molestar a Jacob Black, buenoMuchísimo mejor.

Estreché a Bella con fuerza y enterré la cara en sus cabellos. Luego de inspirar su aroma hasta llenarme los plumones, expiré dejando que mi aliento se extendiera por cada uno de los mechones de su pelo.

—Regresaré pronto — Prometí acariciando su mejilla con el pulgar.

Me reí de mí mismo, porque aun en aquel momento de tensión y temor, mi cabeza fantaseaba con la expresión que pondría Jacob cuando su nariz ardiera en llamas al estar cerca de ella.

— ¿Qué es tan divertido? — Me preguntó, entre perpleja y confundida.

Sin responder volví a acariciar su mejilla con los dedos, le sonreí y giré sobre mi mismo para correr hacia el bosque.

Tan pronto como crucé los primeros árboles, me abandonó el buen humor y volvió a presentarse el dolor, la inseguridad, el temor y aunque intentaba ocultarlo, incluso de mi mismovolvieron también los celos.

El viento soplaba con fuerza, haciendo que las ramas chocaran unas contra otras. El sol, oculto entre las nubes, emitía una luz sutil e intermitente. Mientras las hojas caían al suelo, las copas de los árboles producían un ruido similar al de una bestia que lucha por salir de su cubil.

Caminé durante un buen rato apoyándome en los gruesos troncos de los árboles, concentrándome en cómo se sentía su textura rugosa en las palmas de mis manos. Necesitaba distraerme, abortar de mi cerebro la ansiedad que me escocía, que me doblaba, que me gritaba que volviera, la tomara entre mis brazos, la sacara de la casa y me llevara lejos, lejos del peligrolejos de Jacob.

Me acomodé en un tronco caído y abracé mis piernas reposando la barbilla en mis rodillas.

Sí, yo podía disimular frente a Bella y fingirme tranquilo. Pero cada vez que estaba sólo, toda esa farsa caía hecha jirones al piso. Entonces, los celos, el dolor y el temor que sentía por Jacob, se abrían paso y salían a la luz para atormentarme.

Miré con ojos ciegos la tierra húmeda debajo de las hojas durante un tiempo inmensurable. Cientos de imágenes venían a mi cabeza como una ola de diapositivas que amenazaba con enloquecerme. Primero eran imágenes sueltas e inconexas, luego comenzaron a tomar forma hasta que se convirtieron en una película bien definida de todas las ocasiones y situaciones en las que había visto a Jacob junto a Bella. Noté que mi respiración de agitaba y me obligué a respirar lentamente y con calma. Bella estaba bien; eso era lo esencial. Nada más importaba en la realidad.

Pero incluso mientras me lo repetía una y mil veces, los celos se clavaban en mí, igual que las trallas de un látigo

…Porque cada vez que recordaba la sonrisa que Jacob le dedicaba a Bella, recordaba también la sonrisa que ella le dedicaba a él.

Ellos tenían su propia relación y un lenguaje con códigos a los que yo jamás podría acceder.

Cuando sentí la primera gota de lluvia caer sobre mí, supe que era tiempo de volver. Suspiré. Lentamente me puse de pié y desanduve lo andado caminando sobre mis pasos.

La voz mental de Jacob llegó a mi cabeza antes de llegar a la linde del bosque, y mucho antes de que pudiese oírle.

Crucé los brazos sobre mi pecho, y recosté mi espalda sobre un árbol.

—Para esperarMe susurré a mi mismoNo espiar.

— ¿Puedo preguntarte algo, Bella? — Dijo Jacob, con voz seria. — ¿Qué se siente al tener un hombre lobo como tu mejor amigo? — Bella soltó una carcajada —. ¿No te pone el vello de punta? — él insistió.

—No. Si el licántropo se porta bien — Bella respondió carcajeándose aun—, es de lo más.

Jacob sonrió aliviado

… Lo contrario que yo.

—Gracias, Bella — Dijo mientras se abalanzaba sobre ella y la estrechaba en un gran abrazo.

Casi al instante, su nariz ardió y tuvo que dar un paso atrás.

Reí bajito, pero satisfecho.

—Ufél dijo mientras arrugaba su nariz dolorida. El pelo apesta más que tu habitación.

—Lo siento — Bella se disculpó.

A través de los ojos de Jacob, pude ver una chispa de intuición en su rostro. Ella comprendió en ese momento el por qué de mi risa cuando la dejé. Supongo que debí sentirme avergonzado por mi comportamiento infantil e inmaduro, pero estaba demasiado divertido viendo como le escocía la nariz al licántropoEso, anulaba cualquier vergüenza que pudiese sentir.

Qué humano me había vuelto... que infantil... ¡Que estúpido!

—Ésa es una de las muchas desventajas de salir con vampiroscomentó el licántropo resignado. Hace que huelas fatal. Aunque bien pensado, es un mal menor.

—Sólo huelo mal para ti, Jake. — Bella le explicó con esa mirada suya tan intensa.

—Mira a tu alrededor, Bella. — Él se burló.

— ¿Te vas ya?

—Está esperando a que me vaya. Puedo oírle ahí fuera.

—Oh.

—Saldré por la puerta trasera —comentó; luego, recordó algo. —Espera un minuto. Oye, ¿podrías venir a La Push esta noche? Tenemos un picnic nocturno junto a las hogueras. Estará Emily y podrás ver a Kim... Y seguro que Quil también quiere verte. Le fastidia bastante que te enterases antes que él.

El rostro de Bella se iluminó. Apreté los dientes por pura frustración. No tenía derecho de sentirme así, tantan… ¿irritado? Después de todo, debía estar agradecido de los Quileute y su manada de cánidos por haberla protegido el tiempo en que yo no estuve aquíMe estremecí ante el recuerdopero lo que uno debe sentir y lo que siente en la realidad, a veces, son dos cosas muy diferentes.

Bella le miró con aire pensativo, mientras fruncía levemente el ceño dejando expuesta esa arruguita que se formaba entre sus cejas cuando algo le preocupaba.

—Vale, Jake, la verdad es que no sé si podrá ser. Mira, las cosas están un poco tensas ahora...— Le explicó en un suspiro, mientras bajaba la mirada hacia la mano con la que retorcía un hilo suelto de su camisa.

—Venga ya,— Bufó Jacob — ¿tú crees que alguien se va a atrever con nosotros seis, con unos...?

—PreguntaréBella le cortó.

— ¿Acaso ahora también es tu guardián? — Él se burló — Ya sabes, vi esa historia en las noticias de la semana pasada sobre relaciones con adolescentes, por parte de gente controladora y abusiva y...

— ¡Ya vale! — Bella le interrumpió empujándolo a la salida —. ¡Ha llegado la hora de que el hombre lobo se largue!

Él, se carcajeó.

—Adiós, Bella. Asegúrate de pedir permiso.

Esa última frase de Jacob, hizo que realmente me sintiese avergonzado. ¿Era en eso en lo que me estaba convirtiendo? ¿en un vampiro abusivo y controlador? ¿era ese el modo en que quería que Bella me viese?.. Por supuesto que no. Yo quería ser su compañero, su amor, su protector... no su guardián o carcelero.

Cuando el licántropo puso su primer pié fuera de la casa, corrí hacia la entrada principal. Me detuve al ver un gran sobre de papel en el buzón de correos. Era la carta de aceptación de Bella a Dartmouth. Tomé el sobre, lo doblé y lo guardé dentro del bolsillo de mi chaqueta.

Caminé dentro de la cocina hilvanando en mi mente el modo de entregarle el sobre y abordar el tema de la universidad sin que se enfadara. Sería difícil, pero yo no quería perder mi esperanza.

Al entrar en la casa, un olor a sangre fresca me sobresaltó. Ciertamente no era de Bella, pero ¿qué pudo haber pasado para que ahora hubiese un cuchillo ensangrentado sobre la encimera de la cocina?

— ¿Os habéis peleado? —pregunté.

— ¡Edward! — Bella chilló, mientras corría hacia mí con una reluciente sonrisa en los labios.

—Hola, tranquilareí estrechándola. ¿Estás intentando distraerme? Funciona.

—No, no me he peleado con Jacob. Al menos no mucho. ¿Por qué?

—Me estaba preguntando por qué le habrías apuñaladodije divertido señalando el cuchillo con la barbilla. No es que tenga nada en contra.

— ¡Maldita sea! Creí que lo había limpiado todo.— rezongó mientras se apresuraba a poner el cuchillo en el fregadero.

—No le apuñalé —me explicó vertiéndole legía —. Se le olvidó que sostenía un cuchillo en la mano.

Reí.

—Eso no tiene ni la mitad de gracia de lo que había imaginado.

—Sé buen chico.

—He recogido tu correo. — Anuncié mientras sacaba el sobre de mi chaqueta y lo ponía encima de la mesa.

— ¿Hay algo bueno?

—Eso creo.Respondí cauto.

La desconfianza fulguró a través de ella. Entonces, tomo el sobre entre sus manos, lo estudió un momento con el ceño fruncido y cuando por fin leyó el remitente soltó el aire en un bufido.

— ¿Dartmouth? ¿Esto es una broma?

—Estoy seguro de que te han aceptado.Dije entusiasmadoTiene la misma pinta que el mío.

—Santo cielo, Edward, pero ¿qué es lo que has hecho?

—Envié tu formulario, eso es todo.

—Yo no soy del tipo de gente que buscan en Dartmouth, y tampoco soy lo bastante estúpida como para creerme eso.

—Pues en Dartmouth sí parecen pensar que eres su tipo.

Inspiró un largo aliento como si necesitase calmarse. Luego me miró fijamente por largo rato con aquella expresión de asombro e incredulidad que yo había visto mil veces antes en su rostro.

—Es muy generoso por su partedijo al fin. Sin embargo, me hayan aceptado o no, todavía queda esa cuestión menor de la matrícula. No puedo permitírmelo y no admitiré que pierdas un montón de dinero sólo para que yo aparente ir a Dartmouth el año próximo. Lo necesitas para comprarte otro deportivo.

—No necesito otro coche, y tú no tienes que aparentar nada —farfullé—. Un año de facultad no te va a matar. Quizás incluso te guste. Sólo piénsalo, Bella. Imagínate qué contentos se van a poner Charlie y Renée...

Sus ojos se ampliaron por un instante. No era necesario leer su mente, la imagen que se había formado en su cabeza era prácticamente visible en su retina. Pero no dejé que mi esperanza se hinchara. Bella no dejaría que su imaginación se desvordara, era demasiado obstinada como para dejarse llevar... demasiado terca.

—Sólo me planteo sobrevivir a mi graduación, Edward, y no me preocupa ni este verano ni el próximo otoño. — concluyó al fin con voz firme.

Pero yo la conocía lo suficiente como para saber que por debajo de toda esa aparente seguridad, se escondía algo más... El miedo.

La rodeé con mis brazos.

—Nadie te va a hacer daño. — Prometí —Tienes todo el tiempo del mundo.

—Mañana voy a enviar el contenido de mi cuenta corriente a Alaska. Es toda la coartada que necesito. Es más que comprensible que Charlie no espere una visita como muy pronto hasta Navidad. Y estoy segura de que encontraré alguna excusa para ese momento. Ya sabes — dijo en tono casi jocoso—, todo este secreto y darles una decepción es también algo parecido al dolor.

Apreté fuertemente los labios, reprimiendo una ola de ira que me pilló desprevenido. Bella no podía ser tan inconsciente de la decisión que estaba tomando, no podía hacer bromas sobre ella tampoco. ¿Es que no se daba cuenta de todo lo que estaba dejando?, ¿de todo lo que significaba el abandonar su humanidad?

—Es más fácil de lo que crees.Le dije incapaz de contenermeDespués de unas cuantas décadas toda la gente que conoces habrá muerto. Problema resuelto.

Se estremeció en mis brazos.

Eso me hizo reaccionar y me arrepentí de inmediato de la rudeza de mis palabras.

—Lo siento, he sido demasiado duro

—Pero sin embargo, sincero.interrumpió en tono sombrío.

Suspiré.

—Una vez que hayamos resuelto todo esto, sea lo que sea con lo que estemos tratando, por favor, ¿considerarías retrasar el momento?

—No.

—Siempre tan terca.

—Sí.

De pronto, la lavadora dio un par de golpes y luego se detuvo.

—Maldito cachivache viejo — Murmuró mientras la ponía en marcha nuevamente—. Esto me recuerda algo... ¿Podrías preguntarle a Alice qué hizo con mis cosas cuando limpió mi habitación? No las encuentro por ninguna parte.

La miré a los ojos ladeando levemente la cabeza, confundido.

— ¿Alice limpió tu habitación?

—Sí, claro, supongo que eso fue lo que hizo cuando vino a recoger mi almohada y mi pijama para tomarme como rehénbufó haciendo un mohín de disgusto. Recogió todo lo que estaba tirado por alrededor, mis camisetas, mis calcetines y no sé dónde los ha puesto.

Pero no había sido Alice quien vino por sus cosas, lo había hecho yo… ¿Por qué Alice vendría a buscar su almohada?... Y aun más extraño ¿por que limpiaría la habitación?.. Por más que le daba vueltas en mi cabeza, no le encontraba el menor sentido.

“Vino a recoger mi almohada y mi pijama” “… mis camisetas, mis calcetines” Repetí sus palabras en mi mente…

De pronto, la estela de confusión en la que estaban envueltos mis pensamientos cayó al piso dando paso a un remolino de pánico que me atravesó como un espetón.

—¿Cuándo te diste cuenta de las cosas que faltaban? — Inquirí tomándola por los hombros y mirándola fijamente a la cara.

—Cuando volví de la falsa fiesta de pijamas, ¿por qué?

—Dudo que Alice cogiera tus ropas ni tu almohada. Las prendas, que se llevaron, ¿eran cosas que te ponías... tocabas... o dormías con ellas?

—Sí. ¿Qué pasa, Edward?

—Llevaban tu olor...

Nos miramos fijamente, como si nuestras mentes se hubiesen fundido la una en la otra. Nuestros rostros lucían exactamente la misma expresión horrorizada.

—Mi visitantesusurró rompiendo el silencio.

—Estaba reuniendo rastros... evidencias... ¿para probar que te había encontrado?

— ¿Por qué?

—No lo sé.AdmitíPero, Bella, te juro que lo averiguaré. Lo haré.

—Ya sé que lo harás — Susurro.

Vi como la angustia hacía añicos su mirada, como si sencillamente se rindiese antes de comenzar a luchar, como si los muros que sostenían su fortaleza se hubiesen desmoronado sobre ella, dejándola completamente aplastada.

Lentamente, recostó su cabeza en mi pecho en un gesto que demostraba total entrega, indefensión.

El vibrar del móvil en mi bolsillo me sobresaltó.

Justo la persona con la que quería hablar — susurré al reconocer el número.

— Carlisle, yo... —intenté explicarme pero él me interrumpió.

— Edward, Alice y Jasper regresaron con tus encargos. Jasper está realmente fascinado, pero piensa que Alice se sobrepasó... como de costumbre...

— Lo comprobaré.— Le interrumpí esta vez yo — Escucha...

Tan rápido como me fue posible le expliqué lo de las prendas robadas y mi teoría al respecto. A él le gustó tan poco como a mí, pero no pudo rebatir mi teoría.

— ¿Y qué hacemos aquí parados?— Emmett gruñó junto a Carlisle. Pude oír también el sonido de las noticias en la televisión — No voy a quedarme sentado esperando a que quien quiera que esté causando todo este desastre se decida a venir aquí. Seattle no es tan grande, no tardaremos en encontrarle.

— Emmett esta decidido— Suspiró Carlisle — Seattle es un caos, pero sigo pensando que enfrentarnos sin tener la certeza de lo que encontraremos es demasiado arriesgado,— Volvió a suspirar— aunque el tiempo se nos agota.

—Quizá debería ir... — comencé, pero al ver que Bella no se reponía de su angustia aun, me interrumpí— A lo mejor no. No dejes que Emmett vaya solo, ya sabes cómo se las gasta. Al menos dile a Alice que mantenga un ojo en el tema. Ya resolveremos esto más tarde.— Le anuncié antes de cortar la comunicación.

— ¿Dónde está el periódico?

—Um, no estoy segura, ¿por qué?

—Quiero ver algo. ¿Lo tiró Charlie?

—Quizá...

Corrí hacia la calle en busca de un periódico. Aun era temprano, por lo que supuse que no todos los vecinos lo habían recogido... y tuve razón, encontré uno justo en la casa de enfrente.

La puerta de entrada aun no se cerraba cuando volví, Bella no había cambiado su posición.

Sobre la mesa de la cocina lo extendí y comencé a hojearlo. No tardé en encontrar lo que buscaba, Carlisle llevaba razón, Seattle era una zona en caos.

Leí varias veces el titular, como si tuviese la esperanza de que las palabras cambiasen mientras las releía:

«La epidemia de asesinatos continúa. La policía no tiene nuevas pistas»

El artículo mencionaba al menos siete homicidios. En uno de ellos hubo un testigo el cual declaró haber visto un muchacho escapar de la escena saltando por los tejados. Obviamente la declaración fue desestimada en el acto, ya que las construcciones en ese lugar tenían más de veinte metros de altura.

En en otro extremo de la ciudad, cerca de la costa, habían encontrado tres cadáveres totalmente calcinados, como si hubiesen sido roseados por algún tipo combustible que, extrañamente, no dejaba ningún rastro o residuo.

—Está empeorando — Bella murmuró mientras leía por encima de mi hombro.

—Están del todo descontrolados.—Concordé— Esto no puede ser trabajo de un solo vampiro neonato. ¿Qué está pasando? Es como si nunca hubieran oído hablar de los Vulturis. Supongo que podría ser posible. Nadie les ha explicado las reglas... así que... ¿Quién los está creando?

¿Los Vulturis? — Inquirió aterrada.

Ésta es la clase de cosas de la que ellos se hacen cargo de forma rutinaria, — Le expliqué apartando suavemente un mechón de cabello que caía desordenado sobre su frente y acariciando con la otra su mejilla —de aquellos inmortales que amenazan con exponernos a todos. Sé que hace poco, unos cuantos años, habrían limpiado un lío como éste en Atlanta, y no había llegado a ponerse ni la mitad de candente.— Suspiré— Intervendrán pronto, muy pronto, a menos que encontremos alguna manera de calmar la situación. La verdad es que preferiría que no se dejaran caer ahora por Seattle. Quizá les apetezca venir a echarte una ojeada si están tan cerca.

— ¿Qué podemos hacer?

—Necesitamos saber más antes de adoptar ninguna decisión. Quizá si lográramos hablar con esos jovencitos, explicarles las reglas, a lo mejor se podría resolver esto de forma pacíficaHice un mohín. Intentar razonar con un vampiro recién converso, era una tarea prácticamente imposibleEsperaremos hasta que Alice se forme una idea de lo que pasa. No conviene dar un paso si no es absolutamente necesario. Después de todo, no es nuestra responsabilidad.Añadí encogiendo los hombrosPero es bueno que tengamos a Jasper. Servirá de gran ayuda si estamos tratando con neófitos.

—¿Jasper? ¿Por qué?— Preguntó sorprendida.

Por un momento no comprendí su reacción. Pero al pensarlo mejor, recordé que, pese a la estrecha amistad que Bella mantenía con Alice, su relación con Jazz era más bien distante. Bella no conocía absolutamente nada de la vida de mi hermano.

—Jasper es una especie de experto en vampiros recientes.Le expliqué.

—¿Qué quieres decir con lo de «un experto»? — Preguntó con el rostro cargado de curiosidad.

Suspiré. La curiosidad de Bella era total y completamente insaciable.

—Tendrías que preguntárselo a él.— Reí al ver como su rostro se desfiguraba por la decepción —Hay toda una historia detrás.

—Qué desastre — Magulló.

—Eso parece, ¿a que sí? Nos cae de todo por todos lados — Gemí acariciando con el dorso de mi mano su mejilla— ¿Nunca se te ha ocurrido pensar que tu vida sería más sencilla si no te hubieras enamorado de mí?

—Quizá, aunque sería una existencia vacía, sin valor.

—Para mí — corregí —. Y ahora, supongo... que hay algo que quieres preguntarme.

— ¿Ah, sí?

—O quizá no... Tenía la sensación de que habías prometido pedirme permiso para ir a cierta fiesta de lobos esta noche.

— ¿Me has escuchado a escondidas?— Me acusó entrecerrando los ojos.

Torcí el gesto.

—Sólo un poquito, al final.— Me defendí.

—Pues bien, no iba pedírtelo de todos modos. Me imaginaba que ya tenías bastante con toda esta tensión.

Su boca mostraba una expresión decidida. Alcé su barbilla con la mano para sostener su mirada un momento. En sus ojos, normalmente dulces, brilló una lucecita sombría al encontrarse con los míos.

— ¿Quieres ir?

—No es nada del otro mundo. No te preocupes.Aseguró haciendo un gesto desdeñoso para quitarle importancia.

—No tienes que pedirme permiso, Bella. No soy tu padre, y doy gracias al cielo por eso, aunque quizá deberías preguntarle a Charlie.

—Pero ya sabes que Charlie dirá que sí.

Asentí mientras sonreía.

—Tengo más idea que cualquier otra persona sobre cuál podría ser su respuesta, eso es cierto.

Me miró un largo rato con la perplejidad pintada en el rostro, quizá intentando medir mi reacción, o tratando de desentrañar el significado de mis palabras, o tal vez pensando el como debía responder a ellas.

—Bella. Te prometí ser razonable y confiar en tu juicio. Lo decía de verdad.— Le explique besándole en la coronilla— Si tú te fías de los licántropos, yo no voy a preocuparme por ellos.

—Guau. — Dijo sorprendida.

—Y Jacob tiene razón, — Agregué —al menos en esto; una manada de hombres lobo deben ser capaces de proteger a alguien una noche, aunque... ese alguien seas tú.

— ¿Estás seguro?

—Claro. Lo único... Espero que no te importe tomar algunas precauciones.

Frunció el ceño.

—Una, que me dejes acercarte a la frontera. Y otra, llevarte un móvil, de modo que puedas decirme cuándo puedo ir a recogerte.

—Eso suena... muy razonable.— Consintió para mi sorpresa.

—Excelente.— Sonreí satisfecho.

Bella telefoneó a Jacob para contarle que asistiría a su fiesta. Él estaba tan feliz, que no puso ni un tipo de objeción por mis medidas de seguridad. Nos reuniríamos en la linea divisoria entre nuestros territorios a las seis.

Pero la felicidad de Jacob, no era nada comparada con la alegría que sentía Charlie. Estaba tan pagado de si mismo, que incluso olvidó su rutina de "Odio a Edward" y se mostró casi cordial.

— Voy a devolver mi moto a la Push— Bella me contó en un aparte — No me apetece venderla y me parece que lo justo es que Jake se quede con ella, es un modo de pagarle por su trabajo.

Asentí sin emitir palabra.

Había telefoneado a Jazz mientras Bella hablaba con Charlie. Me había descrito con lujo de detallescasi con reverenciala moto que les encargué a él y a Alice que compraran.

Bueno... Supuse que ahora que Bella había decidido deshacerse de la suya, la mía quedaría aparcada para siempre en un rincón del garaje en mi casa.

— ¿Qué es eso? — Bella preguntó en un jadeo cuando llegamos a casa y vio la flamante Triumph Daytona 675 aparcada junto a su moto.

—Nada

—Pues nada no es exactamente lo que parece.—presionó.

—Bien,— comencé con voz monocorde y adquiriendo una postura absolutamente desinteresada — no sabía si ibas a perdonar a tu amigo o él a ti, y me pregunté si alguna vez querrías volver a montar en moto. Como parecía ser algo que te hacía disfrutar, pensé que podría ir contigo... — Encogí los hombros— si tú quisieras.

Se quedó completamente quieta, y no levantó la vista en un tiempo largo, sin embargo, pude notar que un caleidoscopio de emociones pasaban por su rostro, tan rápidamente, que me fue casi imposible el leerlas todas dejando sólo una clara al final... la tristeza... ¿el cómo había llegado a ella?, yo no logré entenderlo, pero pareció que algo en mi motocicleta le hubiese afectado.

—No creo que pueda seguirte el ritmo — musitó.

Tomé su rostro para levantarlo y lograr así leer sus ojos.

—Seré yo quien me mantenga al tuyo, Bella.— Susurré intentando levantar con un dedo la comisura de su boca.

—No te vas a divertir nada.

—Claro que sí, siempre que vayamos juntos.

—Edward, si pensaras que voy demasiado rápido o que pierdo el control de la moto o algo por el estilo, ¿qué harías?

Me petrifiqué. No por que su pregunta fuese de difícil respuesta, era claro lo que yo haría.

Lo que me paralizó en el momento, fue el darme cuenta de que no era el hecho de montar en moto lo que Bella disfrutaba en realidad... Esto era algo que estaba completamente ligado a Jacob Black, era una de las cosas que los unía... Era esa parte de su vida a la que yo no podía acceder.

—Esto es algo que tiene que ver con Jacob. Ahora lo veo.— Admití mientras le ofrecía una sonrisa.

—Es sólo que, bueno, yo no le hago ir más lento, al menos no mucho, ya sabes. Puedo intentarlo, supongo...

—No te preocupes por eso — Reí al ver el esfuerzo que hacía por no herir mis sentimientos—. Vi cómo la admiraba Jasper. Quizá ha llegado la hora de que descubra una nueva forma de viajar. Después de todo, Alice ya tiene su Porsche.

—Edward, yo...

La interrumpí con un beso. No quería que se angustiara aun más.

—Te he dicho que no te preocupes, pero ¿harías algo por mí?

—Lo que quieras .

Aproveché su promesa apresurada y caminé hacia la estantería del garaje, en donde Alice había guardado el casco y la chaqueta que le había encargado comprar junto con la moto.

Bella estrechó tanto los ojos, que se volvieron unas pequeñas ranuras cuando reconoció los artículos en mis manos.

— ¿Por favor? — Le rogué extendiéndole el casco.

—Voy a tener un aspecto estúpido.— Gruñó mientras lo recibía.

—Qué va, vas a estar estupenda. Tan estupenda como para que no te hagas daño — Puse mis manos a ambos lados de su cara, obligándola a mirarme a los ojos —. Hay cosas entre mis manos en este momento sin las cuales no puedo vivir. — Susurré — Me gustaría que las cuidaras.— Agregué besándola en la frente.

—Vale, de acuerdo. ¿Y cuál es la otra cosa?

—Es una cazadora de motorista.ReíTengo entendido que el azote del aire en la carretera es bastante incómodo, aunque no me hago del todo a la idea.

Entre suspiros se acomodó el casco en la cabeza. Luego, le ayude a ponerse la cazadora.

Es cierto que las prendas las encargué pensando sólo en su seguridad. Pero he de admitir que Alice tenía un gusto impecable para todo lo que refiriese a ropas. Mientras subía la cremallera, no pude evitar notar que la chaqueta se amoldaba al cuerpo de mi novia, tal y como lo haría una segunda piel.

—Sé honesto, ¿a que estoy horrible?

¿Acaso estaba loca? Tuve que dar un paso atrás para poder admirarla en todo su esplendor.

— ¿Tan mal?

—No, no, Bella. La verdad es que...No podía encontrar, ni en esta lengua, ni en ninguna de las que conocía una palabra que lograra describir con claridad lo que tenía frente a mí. Y lo que me hacía sentir...

— Estás... sexy.

—Vale.— Suspiró escéptica.

—Muy sexy, en realidad.

—Lo estás diciendo de un modo que me lo voy a tener que poner más veces... pero no está mal. Llevas razón, queda bien.

No pude reprimirme más y me abalancé sobre ella estrechándola en un fuerte abrazo.

—Eres tonta. Supongo que es parte de tu encanto. Aunque, he de admitirlo, este casco tiene sus desventajas.

Con una urgencia casi incontenible, se lo quité, para besarla.

Jacob nos esperaba recostado sobre el lateral de un artefacto rojo, que difícilmente podría llamarse un auto.

Supe por sus pensamientos que llevaba bastante tiempo ahí. Por un lado víctima de una ansiedad irreprimible y por otro, necesitaba estar preparado ya que estaba totalmente decidido a controlar su genio, pasara lo que pasara..

Con pesar tuve que admitir que mientras más conocía al licántropo, más entendía el por qué Bella se había unido tanto a él.

—Llámame cuando quieras regresar a casa y vendré.Le pedí mientras aparcaba a unos metros de la línea.

—No tardaré mucho.

Rogué al cielo que su promesa fuese una verdad.

Me tomé mi tiempo en bajar la moto y las nuevas prendas de Bella del maletero del auto. Jacob nos esperaba tras su mascara de serenidad. Pero yo podía ver el como su paciencia se estiraba y doblaba sobre sí misma para volver a estirarse después.

— ¿Lo tienes todo? — Pregunté conteniendo un nudo en el estómago que me arañaba como los zarpazos de un tigre.

—Sin problemas — Aseguró.

Suspiré y me incliné para besarla.

Mi cuerpo reaccionó antes de que mi mente pudiese procesar lo que estaba haciendo. Toda la urgencia, todo el temor, toda la angustia que sentía se transformó en una pasión se que extendió por cada una de las fibras de mi cuerpo. Por un segundo, todo se desdibujó a mi alrededor, no podía ver, oír o sentir nada más que a Bella. No me importó la audiencia, no me importó si el mundo entero nos estaba viendo, por que pasara lo que pasara, en ese momento ella y yo eramos un mismo ser.

Cuando el beso terminó, la respiración de Bella era entrecortada, como la de Jacob... aunque los motivos eran diferentes.

Cuando una risa de cruel satisfacción se escapó de mis labios, Bella me miró confusa.

Adiós — me despedí soltándola—. ¡Cómo me gusta esa cazadora!

En cuanto el contacto con su piel cesó, la angustia comenzó a zumbar en mi interior con un vuelo persistente.

Ahora no... sólo un poco másPensé buscando desesperadamente dentro de mí, los últimos resquicios de fuerza.

Vi a Bella empujando su moto hacia el licántropo, con el cabello flotando alrededor de su cara y hombros como un halo. Su suave y delicada piel, el castaño profundo de sus ojos, su esbelta y frágil figura se alejaba de mí con cada paso.

Justo antes de cruzar la línea divisoria, ella se volvió a mirarme y un espasmo de terror puro me sacudió con furia, estremeciéndome, pero recompuse mi expresión en menos de una una milésima de segundo, demasiado rápido como para que ella lo notara.

La seguí con la mirada hasta que cruzó la línea y el licántropo se abalanzó para abrazarla.

Eso era mucho más de lo que yo podía soportar. Subí al auto y salí tan rápido como pude de ahí. El pánico nubló mi razón, mientras las ruedas chirriaban sobre la carretera.







No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores abdominales muy agudos que lentamente subian por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor de augurios; dolores corporales que arañaban los musculos para liberarse de la carne; dolores febriles que mordían mi boca para dejarme derrotada en una cama húmeda. Finalmente, tuve los peores dolores, esos que te dejan muda, fría, sóla, impotente. Ese dolor aun está conmigo, lo llevo en la espalda como un lastre permanente.
No sé si he vuelto... no sé si estoy purgando aun dolor o estoy comenzando a sanar...
Sólo sé que necesitaba darles las gracias por esperar
Un beso

23 comentarios:

  1. Holaa Paula, por donde empiezo je, bueno primero que nada, ya nos tenias bastante preocupadas sin saber nada de ti Paula, no importaba que no publicaras, pero no sabiamos nada de tii, ni un mensajito en el c-box ni nada, fue angustiante, que alegria saber de ti, e sun gran alivio creeme, otra je como ves ya tengo cuenta en gmail, asi que ya firmo con mi cuenta ya no estare anonima jeej wwii, ya me afilie a tus seguidores obviamente jeje, del capi, wwwwoooowww hay no tengo palabra, por dioss, cuando sentimiento, cuantas emciones, este es mi Edward, el que amo, el que tu nos has hecho conocer, por dios creeme que tengo la piel chinita al leer esto, le has puesto toda el alma, es precioso, es mi Edward, bellisimo el capitulo, en serio de verdad, ha sido fantastico leerlo Paula, y que mas te puedo decir, he leido tu comentario al final del capitulo, solo te puedo decir que estamos con tigo, que te queremos crrelo, por lo menos hablo por mi y se que no soy la unica. te admiramos y creemos que eres una gran mujer, tomate el tiempo que necesites, las cosas saldran adelante, nosotras aqui nos tendras como tus fieels seguidoras siempre esperando por ti, tu solo sigue adelante, uno puede caer muchas veces pero hay que levantarse, y levantarse de cada caida, als veces que sean necesarias, se que te pondras de pie, porque realmente creo que eres alguien con uan gran fuerza, asi que Paula, aqui estamos, dandote nuestro apoyo, nuestro cariño y nuestros mejores deceos, fuerza Paula y adelante, y de todo corazon , espeor que si, que ayas regresado realmente.

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  2. que te paso paula estas bien? realmente desearia ayudarte en algo. claro que se puede esperar, aunque debo admitir que resulta complicado esperar tu obra. espero te mejores de lo que sea que te este molestando aunque se muy bien que es realmente dificil pues el dolor es egoista y posesivo sin importar su origen...

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  3. gracias por este capiituloo!!!!
    lo espere con mucho entusiasmo!!!!
    te juro que no te conosco yy ya te kieroo!!!
    amo este afan que tenes por contar esta historiaa!!!!
    espero que estes muy bien. besos.
    chau

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  4. sabes que no solo yo quiero ayudarte en estas corcunstancias...
    tenes todo mi apoyo

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  5. Animo Paula, Dios quiera que te recuperes pronto.
    Gracias por escribir de nuevo, pero recuerda siempre que lo más importante es tu salud. Te extrañamos.

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  6. porfavor el otro capitulo me encanto este capitulo :) no te trades mucho ya quiero leer cuando Edward le da el anillo a Bella

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  7. Me encantó paula! tenes mi apoyo siempre! no soy de comentar en el chat del blog porque no tengo una cuenta todavia jaja pero todos los dias pasaba para saber de vos.. y quiero que sepas que no todo tropiezo es caída! y que todo va a estar mejor de ahora en más y se nota que sos una gran persona! Seguí así y volvé cuando te sientas segura que nosotras te vamos a estar Esperando, pero por favor no nos dejes! Te quiero Pau! :) Cinthia

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  8. me encanto el capitulo porfavor no te detengas :)

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  9. porfavor paula sigue escribiendo claro de luna falta el anillo :)

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  10. es muy bueno lo que tu escribes paula
    porfavor sigue asiendolo es muy, demaciado bueno continua la historia porfa
    publica algo luego
    de carla

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  11. Muy bueno el capitulo como siempre, es genial leerte, a ver si en breve podemos hacerlo otra vez, es genial poder evadirse del mundo con esta historia que me quita el sueño. Besos Paula, y sigue siempre asi.

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  12. me encanta pero publica pronto0 plisss k me gustaaaa un montoonn

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  13. woooww qe paso?? nunca mas, esta bueno esta! segilaa!

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  14. estan todos muy buenos hay mas......

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  15. me encanta como escribes solo espero que no dejes de hacerlo

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  16. wow genial el cap espero ke te recuperes porque no todo en la vida es dolor siempre hay un equilibrio
    espero que estes bien un beso

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  17. aow ): nose por lo que estas pasando paulina, pero ojala ya no estes sufriendo , sea el motivo que sea. Te deseo lo mejor!

    Estoy realmente fascinada con tus versiones de edward, son realmente buenas, nos haces meternos tanto en el personaje , que es una lastima tener que salir de el. Y no queremos, pero tenemos que hacerlo.
    Espero que sigas bien y que sigas escribiendo, porque vaya esto, NO es un desperdicio de tiempo! en realidad es muy hermoso lo que haces felicidades.
    Ojala continues.

    tengo 14 años (: y realmente lo adoro

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  18. HE SEGUIDO TU HISTORIA ES FASCINANTE PORFA SIGUE ESCRIBIENDO BESOS

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  19. Excelente!!!!! realmente una escritora motivada me quedo esperando el final del libro, ojala y sea pronto.
    Si esta publicado en otro blog por favor avisen, pero solo si es de la autora de este blog "Paula Perez".
    agradecida Paula.

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  20. Excelente!!!! Una Escritora motivada, es lo mejor que he leido, Felicitaciones.
    Lo que pido encarecidamente es avisen la continuación del libro pues falta el final, espero que "Paula" tenga la fortaleza y la entereza demostrada en este proyecto es realmente admirable. Gracias por todos tus regalos

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  21. Por Dios Paula, espero que te pongas bien pronto y sigas escribiendo, me he leído en 3 días los 3 libros y es fantástico lo que haces.

    Espero poder seguir leyendo muy pronto Claro de Luna.

    Un Beso.

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  22. Me fascinaron todos y cada uno de los libros de edward pero me gustaría poder terminar de leer claro de luna y el equivalente a amanecer me encanta edward y su amor x bella como me gustaría q alguien me amara así a mi yo quiero mi vampiro personal!!!!

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  23. Fascinante!!! Espectacular!!! Me encantaron todos y cada uno de los libros... Tienes una mente muy brillante al poder crear esta versión de los hechos. Me enamore de edward y de su amor tan infinito por bella como quisiera yo poder tener a alguien que me amara así sin limites!!! Yo quiero un Edward para mi!!!!

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