sábado, 7 de enero de 2012

Capítulo 9





El Angel.


  —¿Puedo? — Carlisle preguntó mientras abría tímidamente la puerta de mi habitación.
Su voz aunque no fue más que un susurro, me sobresaltó. Me incorporé enseguida.
—Esto es nuevo — rió — Jamás pensé que te pillaría desprevenido.
Sonreí avergonzado. Habían pasado ya casi tres horas desde que había dejado a Bella con Jacob y pese a que intenté de todo para desterrar de mi cabeza la imagen del licántropo rodeando con sus brazos a mi novia, mi mente no había dejado de atormentarme ni un sólo segundo.
—Creo que estaba un poco abstraído — Admití.
Carlisle, sonrió y se sentó en el sofá junto a mi, acomodando los codos en sus piernas y posando la barbilla sobre sus dedos entrelazados.
—Pareces ansioso — Apuntó.
Torcí el gesto, pero no respondí.
—Estás preocupado por el visitante de Bella.
—La verdad es que en este momento hay otra cosa que me preocupa— suspiré— Pero gracias por recordármelo.
—¿Otra cosa? — Inquirió sorprendido haciendo caso omiso del sarcasmo en mi voz.
Volví a suspirar.
—Bella está en la Push ahora mismo.
—Entiendo — susurró tomando una de mis manos dándole un leve apretón para confortarme. — se muy bien el como te sientes, pero no olvides que ella te ama.
Asentí con la cabeza y él sonrió nuevamente. Jamás entendí el cómo lo hacía, pero de un modo u otro, Carlisle siempre encontraba las palabras precisas que yo necesitaba oír para calmarme.
Yo sabía que él tenia razón, Bella me amaba, no había dudas. Pero en el fondo de mi cabeza había una voz que no se cansaba de recordarme el que ella amaba también al licántropo.
Suspiré.
—Supongo que no es el mejor momento para que hablemos. — dijo incorporándose —Te dejo para que...
—¡No!— Le interrumpí tomándole del brazo— la verdad es que prefiero que hablemos, necesito... ¿distraerme?
Me miró con dulzura. Luego se sentó nuevamente y acomodó con los dedos su cabello hacia atrás.
Hizo una pausa larga, como si tratase de encontrar el modo de comenzar. Sus pensamientos no llegaron a mi cabeza. Me esforcé por encontrar aunque fuese una imagen, o un susurro, pero nada ocurrió. Abrí los ojos por la sorpresa y el sonrió abiertamente. Era obvio que él había encontrado un modo de proteger su mente de mí.
—No lo entiendo — dije medio aturdido— Pero ¿como?
—¿Confundido?
Eso es quedarse corto admití — ¿Cómo lo haces?
Carlisle suspiró.
— Yo no he hecho nada más que pensar.
—Pero...
— ¿Recuerdas el ángel que me mostraste hace unos días?
—¿El que me dio la niña?
— Yo vi dibujos de ese ángel en el pasado — Suspiró — en el tiempo que pasé con Aro.
— ¿Con Aro?
Parecía un idiota repitiendo lo que él decía, pero no tenía ni la menor idea de a donde quería llegar. Jamás había tenido problemas para leer la mente de Carlisle. No poder hacerlo, me aturdía.
Él, se quedó en silencio unos momentos dejando que sus palabras se asentaran en mí, supuse que para que las digiriera. Me sentí mareado, como si mi mente estuviese sumergida en una especie de neblina densa que no era capaz de disipar. En un segundo de delirio, recordé a Alice hace un tiempo, cuando las visiones de mi futuro se veían en su cabeza como un canal mal sintonizado. Ahora comprendo el por qué de su frustración.
— Jamás pensé que tendría una figura como esa en mis manos. — Musitó para si mismo.
—No estoy entendiendo nada.
Suspiró.
—¿Recuerdas que te hablé de una leyenda?, ¿de la obsesión de Aro en ella? Pues me parece que este es un buen momento para contártela.
Sabes que los Vulturis son estrictos en hacer cumplir la ley. Pero, ¿te has preguntado el por qué?, ¿te has preguntado de donde nació la necesidad de ocultarnos de los humanos? Ciertamente, no es por temor a ellos. Los humanos no tendrían oportunidad alguna de dañarnos si los de nuestra especie nos revelásemos. Sería muy simple dominarles y comenzar a criarlos como si fuesen ganado para alimentarnos, tal y como lo hacen ellos con sus reses.
— ¿Me estás diciendo que hay algo más poderoso que nosotros?, algo que podría llegar a destruirnos a todos?— inquirí escéptico — ¿algo a lo que los Vulturis temen?
Carlisle sólo se limitó a asentir con la cabeza mientras me miraba fijamente a los ojos.
— Entiendo... pero ¿como se relaciona eso con la niña y el ángel que me entregó?
— Durante toda mi estadía en Volterra, estuve ayudando a Aro con sus investigaciones. Pero la leyenda se remonta a tiempos tan remotos, que nadie sabe a ciencia cierta el cómo fue que comenzó todo. Fue un trabajo arduo el recopilar información y más aun, el ordenarla y darle un sentido. Era como si tuviésemos millones de fragmentos de una enorme pieza de porcelana que debíamos reparar, pero sin saber la forma que tenía originalmente y sin saber tampoco si realmente teníamos todos los trozos que la conformaban.
El tiempo había hecho lo suyo, por supuesto, algunos detalles se habían perdido y varias fantasías fueron añadidas. Pese a eso, logramos ordenar todos los elementos de tal modo que, si bien es cierto la historia no estaba completa, al menos pudimos entender la esencia de ella.
Ahora que lo pienso, creo que no fue una coincidencia el que Aro me hiciese participe de su investigación — dijo casi para si mismo — Mi padre era clérigo, mi vida entera había girado en torno al estudio de la biblia— su voz se iba apagando cada vez más, llegando a ser no más que un leve susurro.
— ¿Cómo estás haciendo eso? — le pregunté molesto. — No puedo oír nada de lo que estás pensando.
— Eso es parte de la leyenda también— respondió sin prestarme atención.
Esperé a que continuara, pero no lo hizo. Tenía la mirada perdida, era obvio que se había encendido un farol en su cabeza, la pregunta era ¿acerca de qué? Mientras los minutos pasaban, mi ansiedad iba creciendo. Si yo hubiese sido un hombre humano, creo que estaría sufriendo de un dolor de cabeza descomunal. Sentí ganas de tomar a Carlisle por los hombros y obligarle a que me hablara... pero yo no haría eso, — suspiré — no a Carlisle... por supuesto que no.
Antes de que mi voluntad se esfumara y mi cabeza estallara, me levanté y caminé hacia el armario. Extraje la caja de madera en que guardaba mis pequeños tesoros y volví a sentarme en la cama acomodándola sobre mis piernas.
Carlisle levanto la mirada al fin y continuó con su relato, tal y como si nunca hubiese hecho una pausa.
— Cuando Dios creó el mundo, puso sobre la tierra a un hombre y una mujer.
— Adán y Eva — Apunté casi como un reflejo.
— Adán y Lillit — Corrigió él con una sonrisa.
Me sorprendí. Si bien, mi conocimiento de la biblia era tan limitado como el de cualquiera que se decía Cristiano pero que no asistía a la iglesia, no recordaba haber oído jamás el nombre de Adán unido al de otra mujer más que al de Eva.
— Lillit fue, por así decirlo, la primera pareja de Adán.— me aclaró — Se dice que Dios la hizo de barro, tal y como lo hizo a él.
Se dice también, que Adán era un hombre obediente, cariñoso y agradecido de Dios y de su obra, por lo que Dios lo convirtió en su favorito de entre todas las criaturas que deambulaban por la tierra.
Lillit se fue volviendo celosa de la relación entre ellos, intentaba congraciarse con el creador de diferentes modos, pero Dios sabía que las intenciones de Lillit eran todo, menos sinceras.
Con el paso del tiempo, mientras Adán iba aprendiendo del amor, la bondad, la empatía, la ternura y la compasión, Lillit iba aprendiendo de la envidia, el rencor, el orgullo y la crueldad. Pronto llegaron a convertirse en dos seres totalmente antagónicos y con eso, la convivencia entre ellos se fue haciendo cada vez más difícil.
Una noche, mientras Adán y Lillit se entregaban al amor físico, ella se sintió menospreciada y ofendida por la postura de sumisión que debía adoptar.
— ¿Por qué debo ser yo la que está por debajo de ti? — Le preguntó a Adán con los ojos cargados de rencor. — Fuimos hechos de la misma tierra, por lo tanto, somos iguales ¿por qué te sientes superior a mí?, ¿por qué intentas someterme a tu voluntad?, ¿ por qué me utilizas para tu propio placer?
Adán, que no conocía ni guardaba en su corazón ni un ápice de mezquindad o rencor, no lograba comprender lo que Lillit le estaba diciendo. Se limitó a mirarla por un segundo largo, luego la apretó fuertemente contra su cuerpo.
Cuando finalmente logró encontrar la voz que había perdido por la sorpresa, Adán esbozó la más simple pero vital de las preguntas.
— ¿No eres feliz Lillit?
Lillit se deshizo de los brazos de Adán arrojándolo a un costado. Luego de ello, comenzó a reír. No era una risa de felicidad en absoluto. Adán entendió. La risa de Lillit era algo que él jamás había oído. Se parecía más al sonido de las hienas cuando lograban por fin atrapar a su presa, o al sonido de las piedras cuando se parten en dos... Eso era, El sonido de la risa de Lillit era como si millones de piedras se estuviesen partiendo al mismo tiempo.
Poco a poco, la risa de Lillit se fue haciendo cada vez más fuerte, tanto, que Adán tuvo que llevarse las manos a los oídos para no escuchar. La risa de Lillit le dolía, y el dolor era algo que él jamás había sentido.
— ¿Tu me hablas de felicidad?— Chilló ella, con una voz que Adán hubiese creído era imposible que saliese de la garganta de su compañera... de su amor. — ¿Cómo podría yo ser feliz si tú te sientes superior a mi? —chilló— Ambos somos barro, barro y marionetas de ese al que adoras.
Adán, se enfureció al oír esas palabras y quiso castigar a Lillit por pronunciarlas, pero no pudo hacerlo. Él era un ser puro y noble, la ira era un sentimiento demasiado confuso para él... demasiado aterrador.
No está claro el cómo Lillit fue expulsada del lado de Adán, hay quienes dicen que fue el mismo Dios quien lo hizo y otros, que ella se fue al destierro por iniciativa propia. El caso es que Lillit se asentó junto al mar rojo, en donde se cree que vivían también varios demonios, ángeles y arcángeles desertores y renegados.
Carlisle hizo una pausa mientras me miraba fijamente a los ojos.
Los ojos de Carlisle siempre me parecieron hermosos, eran de un dorado tan intenso, que parecían dos joyas de oro recién pulido. Me quedé absorto mientras los miraba. Por supuesto que yo los había visto mil veces en el pasado, pero creo que jamás me había detenido a estudiarlos con tanta atención.
Los ojos de Carlisle eran hipnóticos, no tan sólo por su belleza, entendí, eran hipnóticos por su pureza. Un viejo adagio humano dice que “Los ojos son la puerta del alma”. Es cierto que yo estaba convencido de que los vampiros no teníamos alma, pero si había algo que podía hacerme dudar de esa convicción, era mirar los ojos de mi padre, porque tras ese dorado intenso, yo podía ver perfectamente el reflejo del interior más cálido y confortable que alguien pudiese imaginar.
—¿Qué pasó con Adán? — Pregunté saliendo de mi ensoñación.
— Adán estaba destruido — Dijo Carlisle con una voz que encerraba un “por supuesto” — él sentía que sin una compañera, una igual, no tenía ninguna razón para seguir existiendo.
— El ciervo y el conejo tienen a sus pares — Adán dijo a Dios una tarde — cada ave, cada pez, cada insecto tiene a su par. Yo estoy completamente solo...
— Crearé una hembra para ti — Dios ofreció a su hijo —Y tú no seras más un hombre solitario.
Dios decidió hacer una compañera para Adán. Pero él sabía que Adán no amaría a ninguna otra como amaba a Lillit, ya que ellos habían estado mucho tiempo juntos y habían compartido demasiadas cosas. Hubiese sido muy injusto para la nueva compañera, el tener que competir eternamente con el recuerdo de Lillit.
Fue así como decidió hacer a Eva de la carne de Adán.
—Una costilla — Apunté.
Carlisle me dio una sonrisa de aprobación, como la que dan los padres a los hijos que han calificado bien en un examen, o que han respondido correctamente a una pregunta demasiado avanzada para su edad.
Me sentí ridículo, pero aun no sabía a donde quería llevarme Carlisle con su historia. Sin la guía de sus pensamientos, yo era un cero a la izquierda. Jamás me había sentido tan perdido, ni tan... ¿normal?
Es cierto que el tener a las personas a mi alrededor susurrando sus intimidades directamente a mi cabeza era irritante la mayoría de las veces, pero el escuchar pensamientos era tan parte de mí como mi propia personalidad. Yo sólo había encontrado una mente silenciosa a lo largo de toda mi existencia, y el cielo sabe que yo lo agradecía... Bueno.... Casi siempre.
—Dios pensó que el único modo de hacer que Adán olvidara definitivamente a Lillit, era ofreciéndole una compañera que fuese una parte de él mismo.— continuó Carlisle — En fin, el resto de esa historia tu ya la conoces — Sonrió. — pero supongo que te intriga más la historia del ángel.
Asentí.
— Como ya te dije, Lillit vivió por mucho tiempo a orillas del mar rojo, junto a los a los desertores del plan de Dios.
Estos renegados se encontraron, siglos más tarde, con que los hijos de Adán habían llegado a poblar gran parte del planeta. Esto los enfureció. No sólo porque Dios había dado al ser humano la capacidad de reinar por sobre todas las criaturas, si no también, porque les había concedido la facultad de procrear, de reproducirse entre si.
La historia da un salto desde ahí. Nadie sabe el como ni el porqué pero Lillit logró engendrar una hija a la que llamó Maró. La huella de Maró se perdió. Solo se sabe que cuando ella nació, Lillit fue a implorar la ayuda de Dios para protegerla y, por supuesto, Dios le ayudo.
Con el tiempo, los demonios encontraron el modo de infectar a los humanos de su maldad convirtiéndoles en roca y entregándoles el don de vivir eternamente.
—Vampiros — susurré tan inmerso en la historia de Carlisle, que el sonido de mi voz me sobresaltó.
—Si — Carlisle asintió — Vampiros.
—Pero... yo nunca...
—Son muy pocas las personas que conocen esta historia — suspiró — casi todas relacionadas con Aro.
Como ya sabes, los vampiros tuvieron que alimentarse de la especie a la que ellos mismos habían pertenecido alguna vez. Esto, sumado a las enfermedades, hizo que la población humana mermara considerablemente. Fue entonces cuando Maró reapareció en la historia. Ya te he dicho que ésta no está completa, pero se sabe que Maró vago durante algunos siglos buscando seres lo suficientemente fuertes como para enfrentar a los vampiros y vencerles en una batalla.
Ella logró reclutar un ejercito de cien soldados todos con un denominador en común. Eran descendientes de los demonios originales.
Maró entregó a cada uno de sus soldados una figura de metal con forma de Ángel la que estaba bendecida por el propio Dios. — Carlisle miró la figura que tenía entre sus manos. Aunque su expresión era neutra, yo podía notar cierto aire de reverencia el él.
Cada uno de estos ángeles — Dijo extendiendo la figura hacia mi — es poseedor de una pequeña parte del poder de Dios. Pero el secreto para convocar ese poder, permanece oculto en la mente de sus dueños originales. — Carlisle rió, pero fue más bien una carcajada corta, triste, melancólica — Nunca imaginé que tan oculto estaba ese poder hasta que me di cuenta que tu no podías leer mi mente en cuanto yo comenzaba a pensar en la figura.
En fin — Carlisle continuó — Los Dhampirs, que era el nombre que tenían los miembros del ejercito de Maro, cazaron y mataron a los vampiros durante más de un siglo. Y los hubiesen destruido a todos, si Maró no se hubiese enamorado de un vampiro llamado Shedim. Y es esta, la parte más importante de esta historia.
Ambos Maró y Shedim lograron hacer un trato con Dios. El trato consistió en que los vampiros y todos los seres que tuviesen una naturaleza diferente a los humanos podrían poblar el planeta, siempre y cuando, los seres humanos no se enteraran jamás de su existencia. En caso de que este trato se rompiera, serían los Dhampirs, utilizando la fuerza de Dios, los que eliminarían a las criaturas para siempre. No habría perdón ni tregua ante esta destrucción.
        — Es por eso que Aro es tan estricto en hacer cumplir la ley — reflexioné en voz alta — Es por eso que se ha encargado de destruir a los niños de la luna también.
        Cada parte de la historia que me estaba contando Carlisle, era como una pieza de rompecabezas que se iba encajando en mi cabeza, formando una imagen completa. Pero había algo que no encajaba para nada en esa imagen, algo a lo que yo no le encontraba ningún sentido.
        — Hay algo que no encaja — apunté — ¿qué hacía la niña de Volterra con esa figura? Y más importante que eso ¿por qué me la entregó?
Carlisle lo medito por un momento y luego suspiró con frustración.
—Eso es un misterio para mi también — se quejó — pero hay algo que se te está escapando.
Lo pensé por un momento pero mi cabeza era un nudo. Sentía como si mis ideas fuesen una madeja con la que había estado jugando un gato. Nada parecía tener mucho sentido.
— Aro está obsesionado con esas figuras, ¿no te has preguntado el por qué?
—La verdad en que no estoy en posición de preguntarme nada — sonreí frustrado — estoy en una especie de shock.
—Si Aro logra encontrar todas o al menos parte de estas figuras, y encuentra la forma de utilizarlas, tendrá una parte del poder de Dios en sus manos. Eso lo haría prácticamente invencible.
—No existirían las reglas — dije horrorizado — se revocaría la ley y se generaría el caos. Los humanos no tendrían oportunidad de...
—Mi voz se llenó de horror. Si Aro lograra obtener ese poder, sería el fin de...— Pero yo soy un vampiro — dije interrumpiendo el hilo de mis propios pensamientos —La niña me entrego la figura sabiendo que yo era un...
El teléfono vibró en mi bolsillo justo en ese momento trayéndome bruscamente a la realidad. Miré hacia el bosque, tras la ventana y noté que la noche había caído, al parecer, hace bastante tiempo ya.
Contesté esperanzado en que la voz de Bella me entregaría el alivio que necesitaba. Pero en vez de eso, la voz al teléfono me trajo más angustia de la que pensé que podría soportar.
— Chup... Edward — comenzó el licántropo mientras se me caía el estomago al piso.
—Me levanté de golpe y como un rayo salí al patio sin preocuparme de que Carlisle corría tras de mi asustado por mi reacción.
— ¿Bella está herida?, Si está herida te juro que desgarraré tu garganta no sin antes pulverizar cada uno de los huesos que tienes en el cuerpo, perro — Gruñí imaginando el como lo destriparía lentamente hasta convertirle en una masa amorfa e inservible.
— ¿eh? No, no — se apresuró a decir el licántropo con cierto toque de humor en la voz — Bella está perfectamente, sólo está dormida.— rió — aunque me encantaría ver el cómo intentas cumplir tu amenaza — dijo en un tono mucho más hosco.
Cerré los ojos e inspiré con fuerza para calmarme. Bella estaba bien, eso era lo importante.
—no eres tan pacifista como ella piensa... ¿a que no?
—No presiones, Chucho — magullé.
—Vale, vale ya tendremos tiempo para arrancarnos las cabezas — Jacob bromeó — la estoy llevando a la la linea ahora, estaremos ahí en unos veinte minutos, a menos que ella decida pasar la noche conmigo — antes de que yo pudiese contestar él cortó la comunicación.
—¿Problemas? — Carlisle preguntó.
—No — Respondí — sólo un perro intentando ser gracioso.
Mientras conducía a recoger a Bella, la historia que me había contado Carlisle daba vueltas en mi cabeza, hasta que decidí que suficientes problemas tenía ya en el presente como para estar preocupándome por un futuro que ni siquiera sabía si llegaría. Carlisle y yo habíamos acordado volver al tema más adelante, por lo que archive a la niña y su ángel en un cajón en mi interior esperando ser abierto el día y a la hora en que fuese realmente necesario.
Me bajé del auto en cuanto llegué. La ansiedad me estaba carcomiendo por dentro. Busque a mi alrededor cualquier señal que me indicase algún peligro para Bella. Es cierto que ella tendría que caminar sola no más que unos cuantos metros, pero unos cuantos metros podían significar mucho a la hora de un ataque sorpresa. Me estaba pasando de la raya en mi aprensión, lo sé, pero la sola idea de que Bella pudiese resultar dañada por un error mío, me resultaba insoportable.
Esme había pasado la tarde vigilando la casa de Charlie, y al parecer, no había tenido señal alguna del visitante de Bella. Pero yo sabía lo hábil e impredecible que podía resultar el ataque de un vampiro... No podía dejar nada al azar, absolutamente nada.
Bella tardó un momento en abandonar el auto del licántropo, lo suficiente para hacer que se desatara una tormenta de ansiedad dentro de mi. Era extraño, pero en cuanto pensaba que mi ansiedad había llegado al límite, simplemente, esta se superaba a si misma.
Cada paso que ella daba en mi dirección, era como un bálsamo que se extendía a lo largo de mi espina dorsal, calmándome. Cuando al fin llegó a mis brazos, sentí que se me doblaban las piernas por puro alivio.
—Bella — susurre mientras la abrazaba.
Sentí como si de pronto una parte de mi que estaba perdida hubiese sido encajada de golpe en su lugar. Sin Bella, yo me sentía perdido, incompleto.
—Hola. — ella saludó — Siento llegar tan tarde. Me quedé dormida y...
—Lo se.— le interrumpí — Jacob me lo explicó.
No se si fue una reacción a la angustia que había sentido mientras ella estaba lejos de mi, o si era el eco de mis celos exigiendo que me la llevase lejos del licántropo. EL caso es que yo no necesitaba una explicación en ese momento. Lo que yo realmente quería era llevármela a un lugar seguro.
Mientras nos acercábamos al auto, noté que se tambaleaba de un lado a otro por el sueño. Me recordó a un cachorrito, de esos que salen por primera vez a caminar y van dando tumbos de un lado a otro sin poder controlar los músculos de sus pequeñas patas.
— ¿Estas cansada? Puedo llevarte en brazos.— Le ofrecí.
—Estoy bien.
—Voy a llevarte a casa para acostarte. ¿Te lo has pasado bien?
—Si ha sido sorprendente, Edward. Me habría gustado que hubieras venido. No encuentro palabras para explicarlo. El padre de Jake nos contó las viejas leyendas y fue algo… algo mágico.
—Ya me lo contaras, pero después de que hayas dormido.
—No me acordaré de todo — dijo entre un bostezo largo.
Definitivamente, ella era como un cachorrito.
Dejé a Bella en su casa, suponiendo que no tardaría demasiado en acostarse y caer en un sueño profundo. Yo volví a la mía, dejé mi auto y corrí hacia el bosque en busca de algúna gentil criatura que me proveyera de un poco de sangre.
En general, odiaba tener que alimentarme de presas pequeñas, pero el tiempo era escaso y después de todo,no hacía demasiados días desde mi ultima salida de caza. Simplemente habíamos acordado con Carlisle, que lo mejor era estar bien nutridos, por si el visitante de Bella se presentaba y se desataba la lucha.
Esme me esperaba en el borde norte de la casa de Bella. Junto a ella, me esperaba también Jacob Black.
—No era necesario el que vinieses — le dije al licántropo — esto no tiene nada que ver con ustedes. Podemos apañárnosla solos.
Un vampiro asechando a humanos es nuestro problema — replicó Jacob — es nuestro deber y nuestro derecho el velar por el bien de las personas, para eso es que fuimos hechos.
Me quedé mirándole. Supe enseguida que Jacob estaba obrando por iniciativa propia. Él estaba aquí con el fin de proteger a Bella, él estaba aquí porque amaba a Bella, él estaba dispuesto a entregar su vida para proteger la de ella. Supe entonces que había estado equivocado todo el tiempo.
Había pasado meses intentando alejar a Bella de Jacob pensando en protegerla, cuando era evidente que Jacob hubiese entregado gustoso su vida a cambio de la de ella. Este descubrimiento me golpeó como una bola de demolición. Si bien es cierto, yo no me convertiría jamás en un fan del perro, esto cambiaba drásticamente mi impresión de él.
Jacob Black hubiese sido una buena alternativa para Bella, comprendí, si yo hubiese tenido un corazón, este se habría recogido dentro de mi pecho.
Asentí con la cabeza, sosteniendo su mirada.
—Gracias.— le dije, esperando que él comprendiera la intensidad con la que decía esa simple palabra.
Esme se acercó para tomar mi mano. Le dio un leve apretón para confortarme y luego se dirigió al licántropo.
—Todos te estamos agradecidos — dijo dedicándole una sonrisa — Jasper vendrá a relevarte por la mañana.
Jacob asintió hacia ella y sin más comentarios, Esme se perdió en la espesura del bosque.
—Ella te espera — dijo con ironía el licántropo señalando con su barbilla la ventana de la habitación de Bella. — Yo velaré su sueño desde aquí.
Gracias — Repetí.
—No lo hago por ti, lo sabes ¿verdad?
—Lo sé— admití — pero eso no quita el que te este agradecido.
—Vale — dijo él secamente — ahorrarte los agradecimientos y ve con ella antes de que se congele. Aunque... — levanto una seja mientras destilaba ácido en la voz — no es que vallas a proporcionarle mucho calor ¿verdad?
—Me giré y subí al lado de Bella. Todo buen pensamiento acerca del licántropo se había esfumado de pronto.
—¿Está Jacob ahí fuera? — Ella me preguntó en cuanto la tuve entre mis brazos
—Sí, en alguna parte. Y Esme va de camino a casa.
suspiró
—Hace mucho frío y caen chuzos de punta.— protestó — Esto es una tontería.
Reí.
Era fácil para ella olvidar que era el punto frágil en todo esto.
—Sólo tú tienes frío, Bella.— le recordé.
Ella gimió.
Tal y como lo había predicho, Bella no tardó demasiado en caer en un sueño profundo. Mientras disfrutaba de su respiración acompasada y del sonido de los latidos de su corazón, mi cabeza giraba en torno a todos los acontecimientos de aquel día. En primer lugar, la historia de Carlisle había logrado cambiar mi percepción acerca de cosas que yo había dado por sentadas durante un siglo entero.
En segundo lugar, Jacob Black me había dado más de él de lo que yo hubiese querido saber jamás. Si bien, es cierto que yo sabía que él había estado protegiendo a Bella durante mis días de ausencia, creo que hubiese preferido el que sus motivos fuesen un poco más mezquinos que un amor puro e incondicional. Y Por ultimo, el silencio del visitante de Bella me estaba volviendo loco. ¿Cuales eran las reales intenciones del vampiro? Y más importante aun ¿como podría yo adelantarme para frustrar cualquier ataque si no estaba seguro si este realmente se produciría alguna vez?. Si sumamos esto, a todos los problemas que tenía desde antes, como la inminente transformación de Bella, el alejamiento de su familia, la perdida de su alma y su humanidad... Bueno, era una suerte el que yo no necesitase el dormir, si no fuese de este modo, tendría que agregar a esta lista un terrible problema de insomnio.
Mientras dejaba que mis ojos bagaran ociosamente por el cuarto , un objeto llamó fuertemente mi atención. El libro descansaba sobre la mesa de noche con sus cubiertas raídas y su empaste desvencijado por haber sido leído demasiadas veces.
Lo tomé con la esperanza de que la Inglaterra de principios de siglo, lograse distraerme un poco.
La historia del egoísmo de Catalina y la maldad de Heathcliff era tal y como la recordaba. Pero algo había cambiado en mi desde la ultima vez que yo había leído ese libro, por lo que mi percepción de él había cambiado también.
Si alguien, hace unos meses en el pasado me hubiese dicho que yo congeniaría con algún aspecto de la personalidad de Heathcliff, le hubiese hecho tragar sus palabras. Hoy, simplemente hubiese encogido los hombros y no hubiese tenido argumentos para rebatir. Si bien, Heathcliff era una persona horrible, habían ciertas cosas en él que no podía dejar de admirar.
Me perdí en la lectura hasta que llegué a una pregunta que me sobresalto. El pasaje era el de Heathcliff mientras discutía con Elena.
— ¿Crees que mi cariño a Catalina es comparable con el suyo? — Preguntaba él.
Suspiré y sin darme tiempo a pensar, continué con el pasaje.
— ¿Crees que Catalina sufriría mucho si perdiese a su marido? Sólo me contiene el temor de la pena que ello pudiera causarle. Y ahí es donde se puede ver la diferencia entre nuestros sentimientos: si
él estuviera en mi lugar y yo en el suyo, aunque le aborreciera con un odio
que convirtiera mi vida en hiel, nunca habría levantado la mano contra él.
¡Puedes poner cara de incredulidad si quieres! Yo nunca podría haberle
apartado de ella, al menos mientras ella lo hubiera querido así. Mas en el
momento en que perdiera su estima, ¡le habría arrancado el corazón y me
habría bebido su sangre! Sin embargo, hasta entonces, y si no me crees es
que no me conoces, hasta entonces, ¡preferiría morir con certeza antes que
tocarle un solo pelo de la cabeza!...
Desvié mis ojos del libro abrumado por lo cierto de las palabras de Heathcliff. Yo había sentido en ocasiones, el deseo casi incontenible de tomar a Jacob por el cuello y retorcerlo hasta arrebatarle el último aliento de vida. La diferencia entre Heathcliff y yo era que Catalina no era comparable a Bella en ningún sentido. Ella no quería a Jacob por motivos egoístas, ella le quería porque él era un ser puro, y más noble de lo que yo podía soportar. Yo no podría hacer daño a Jacob, entendí... yo jamás podría hacer daño a alguien que amaba de ese modo a Bella.
—...Mi existencia se resumiría en dos frases: condenación y muerte. La existencia sin ella sería un infierno.— leí en voz baja para mí.
En ese momento, Bella enterró su cara en mi pecho casi con urgencia. Me pregunté cuanto de lo que dije ella había escuchado.
—¿Te he despertado? —murmuré dejando caer el libro al suelo para rodearla con mis brazos.
Hasta ese momento no había notado que su respiración estaba agitada.
—No — suspiró acomodándose aun más cerca de mi —. He tenido un mal sueño.
—¿Quieres contármelo?
Negó con la cara aun enterrada en mi pecho.
—Estoy muy cansada. Quizá mañana por la mañana..., si me acuerdo.
Reí por el alivio. Si ella hubiese estado escuchando, no sabía el cómo se lo hubiese explicado.
—Por la mañana — susurré besándole la coronilla.
—¿Qué estás leyendo? —preguntó con curiosa.
—Cumbres borrascosas — admití.
—Creía que no te gustaba ese libro.
Encogí los hombros con desdén
—Lo has dejado aquí olvidado — susurré—. Además, cuanto más tiempo paso contigo, mejor comprendo las emociones humanas. Estoy descubriendo que simpatizo con Heathcliff de un modo que antes no creí posible.
—Aja — Musitó al borde de la inconsciencia.
— Duerme amor mío — susurré — Si él te amase con toda la fuerza de su alma mezquina, no te amaría en ochenta años tanto como yo en un día. — Cité mientras ella caía dormida.
No despegué los ojos de su rostro ni un segundo durante el resto de la noche mientras intentaba adivinar el como iban sus sueños. Al parecer, la pesadilla no volvió. Mientras la noche se iba, me regocijé disfrutando los colores del amanecer en las curvas de sus mejillas y en el arco de su mandíbula ¿podía yo ser más feliz o más afortunado?.. Lo dudaba.
Intenté que me contara su pesadilla en cuanto se despertó, pero ella no pudo recordarla. Yo pude imaginar el por donde iba. Un vampiro al asecho, ciertamente, era algo de pesadilla.
La besé con un poco más de pasión de la que acostumbraba antes de ir por mi coche y encontrarme con Jazz, quien ya había relevado a Jacob de su turno.
La noche había pasado sin que el visitante de Bella diese una sola señal. Me pregunté cuando y como este silencio finalmente terminaría.





15 comentarios:

  1. Siiiiiiiii graciasvpor actualizar!!! Ame el capi! La historia de lilith!!! Wow!! Eclipse es mi libro favorito y leerlo versión Edward es el cielo para mi!!!! Graciasssssss!! Te adoro!!!

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  2. Holaaaa mi reina!!! Cuando e leído tus palabras no he podido evitar llorar de emoción y alegría al saber q estas por encima de todo bien y feliz. Que alegría ver q emocionalmente estas lo suficientemente fuerte para enamorarte nuevamente de Edward y así poder meterte en su piel para q a través de tí su corazón continúe latiendo y podamos capitulo a capitulo emocionarnos y amarlo aún más intensamente según conocemos sus profundos sentimientos de amor,ansiedad,dolor y felicidad.

    En éste tiempo e ído en fanfictión leyendo historias sobre un edward y bella humano y a pesar d haber miles d ellas, son pocas en las q consigues ver una perfecta fusión entre una historia nueva y nuestros amados personajes sin q la historia ni los personajes pierdan la esencia...Ahora siguo..Rendición...un fic..con una calidad digna de llegar a libro impactante..perooooooo aún así cuando e leído éste capitúlo a sido como cuando tras un largisímo viaje por el mundo llegas a casa y dices:por fín en mi hogar y a esa calidez no le llega nada..así m siento con éste capitúlo,nuevamente siento q estoy ante la pureza d la historia d nuestros amados personajes,la pureza de un vampiro q tras 100años siendo virgen a nivel fisico y emocional encuentra el amor verdadero cambiando su vida para siempre con todos los momentos buenos y duros q lo acompañan pero demostrando q su amor es irrevocable,inmortal y juntos todo lo pueden superar .

    La historia q le cuenta carlisle es hermosisima por fin sabemos más de lo q hay tras la historia d la niña..como siempre en cada letra vemos el derroche de calidad,madurez,brillantez y maestría pues escribir cualquier historia es dificil,con edward y bella como protagonistas..un reto..por q hay q amar,respetar y tener una habilidad imnata para q dentro de una historia diferente realmente conectes con ellos q representan el amor en estado por último escribir la saga a través d Edward es una obra titanica pues Edward es como hombre la hermosura exterior e interior personificada,su forma d amar tan absoluta,su lealtad,sacrificio,su ternura,pasión..sus inseguridades,sus miedos lo vive todo con tal intensidad q solo meyer y tú hasta ahora sois las únicas con la capacidad adsoluta y la magia para contar la historia desde Edward..le haces brillar y le realzas con luz propia.

    MUCHISIMAS GRACIAS AMOR POR CONTINUAR CON NOSOTRAS,POR TU DEDICACIÓN Y TU ESFUERZO.

    BIENVENIDA ...DESDE MADRID..YOLANDA DORADO..TU FIEL ADMIRADORA Y AMIGA Q SIEMPRE ESTA Y ESTARÁ A TU LADO DEMOSTRANDOTE Q TE QUIERO MUCHO Y Q LA DISTANCIA JAMÁS ES EL OLVIDO..PUES ES CARIÑO Y LA AMISTAD VERDADERA SOBREVIVE AL TIEMPO.
    BSSSSSSSSSSSSS
    B

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  3. wooooww wooooww wooooowwww, hay sin palabras, super feliz de que estes de regreso, el capi, ufff me tuvo con los cabellos de punta, la piel chinita y la adrenalina al mil, ke sorpresa, que historia, aaaaahhh, sorprendente, Paula deseo sinceramente y quiero creer, que ya te encuentras en recuperacion en todos los sentidos, quiero creeer que el hecho de que ayas vuelto significa que tu vida esta sanando, espero que en todos los aspectos, nosotras ya sabes que aqui hemos estado siempre, te tengo que confesar algo, mmmm no se que tanto nos recuerdes a tus seguidoras, solo que quiero que sepas que soy una que ha estado ahi desde siempre, pero tambien han pasado cosas en mi vida por lo que el nombre que hoy vez es un pseudonimo que hoy utilizo, y pues asi sera, por eso creo ke jaams me habias visto por aki, dure mas de año tambien tras bambalinas, como una lectora anonima, siendo que antes era una fiel conocida de varios blog que seguia, como el tuyo, me oculte en la obscuridad total de todos ellos por motivos personales, no deje jamas de leer, pero no apareci mas, hubo algo que me hizo regresar, pero las circusntancias me obligan a hacerlo de este modo, con un pseudinimo, como alguien diferente, aunque soy la misma, me extraño ver tus otros blogs restringidos, blockeados no se como llamarlos, los de cartas a robert pattinson y busco un principe azul aunque no soy una dulce cenicienta, dice que es solo para personas que son invitadas, si no es mucho pedir, quisiera recibir la invitacion, amo tus blogs y los seguire como sea, porfa aceptame, mi mail de blogger es akarenzalo@gmail.com, te agradeceria enormemente que me permitieras seguir disfrutando de tus maravillosas letras, sin mas, me despido de ti, te deceo lo mejor y aqui seguire siempre un saludo

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  4. mencanta mencanta dioos siesk meencataa! <3 gracias de veras por actualizas ya pensaba k lo abias dejado o algo parecido enserio te doy las gracias por actualizar buf esk me a encantado ^^

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  5. Qué gustazo ver que te animas de nuevo a escribir. No vuelvas a dejarlo, por favor, tu versión es la que más me gusta de todas.
    Muchos besos y muchos ánimos desde españa.

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  6. me alegra mucho que hayas vuelto :) .esta hermoso el capitulo...espero q estes mejor-
    besos desde Uruguay

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  7. Me gusta mucho como esta quedando tu historia, es muy interesante la mente de Edward.

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  8. Eres muy buena escribiendo,se nota que amas mucho el relato,porque la profundidad con que llevas la lectura es fascinante...
    lei tus escritos en 1 día,me emocione mucho :D

    espero el resto de capitulos que completan este libro, y que hagas la version de Edward de Amanecer...
    espero ansiosa..
    cariños :D

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  9. Me ha encantado el capitulo, por fa continua con los capitulos los espero con muchas ansias.
    he leido todos los libros q has escrito referente a la version de edward. y me ha encantado todo

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  10. HOLA, ME PARECE GENIAL TODO LO QUE HAS ESCRITO, POR FA CONTINUA. ERES MUY BUENA

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  11. HOLA, ME PARECE GENIAL TODO LO QUE HAS ESCRITO,POR FA CONTINUA

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  12. esta genial lo que escribes...sigue por fa :)

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  13. porfavor sigue esta super gracias x trasladarnos a la menta de edward

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  14. Me encanta!!! Pero quiero saber el resto de la historia de Edward!!!! Cuando la subes???

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  15. No he podido leer el capítulo 9, hay más capítulos ?

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